En la Coalición Ciudadana por la Educación, desde noviembre 2010
hemos sostenido que
no se trata de sustituir personas y cacicazgos, sino de cambiar las reglas escritas y no escritas del sistema educativo mexicano. El dinero y poder de Elba Esther se basan en controlar de manera discrecional el acceso y promoción de los maestros, lo cual tiene pésimas consecuencias sobre la calidad de la educación. Los maestros, directores y supervisores --si quieren mejorar-- se han acostumbrado a responder a la "grilla sindical y política", en lugar de preocuparse por que sus estudiantes aprendan.